Era un 21 de enero, clima cálido tipo 2 de la tarde, estábamos llegando todos a la playa esperando la llegada de Tito. De repente, nos llega un mensaje, era agustin, su colectivo pincho rueda a dos horas de pinamar y estuvo varado hasta las 9 de la noche que finalmente llego a la casa de bauti. Esa misma noche había una fiesta, teníamos las entradas hace una semana y estábamos re manijas. Fuimos a una previa en un lugar mágico, codiciado por todos, con mística bolichera, donde todo era felicidad y varones sin pantalones. Este lugar, único en el mundo, se llamaba “lo de tino” Esa misma noche el alcohol y los fieles integrantes de lo de tino iban de la mano. Terminamos en un boliche medio pelo, llamado “mambo” donde no la pasamos mal pero no estaba a la altura de tino (no volvimos nunca mas) terminando la noche, decidimos encarar para la playa, a contemplar un hermoso amanecer. Ahí, Tomas “el loquillo” Borda se empezó a desvestir. Todos anonadados no entendíamos lo que sucedía y de la nada, empezó a correr en dirección al mar donde se zambullo.

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